Los coches eléctricos ya están aquí, ya podemos comprarnos uno, y ya podemos conducirlo por las calles y carreteras. Eso sí, es cierto que todavía no hay tantos modelos como a algunos nos gustaría. Utilitarios y compactos son los primeros en llegar, de marcas como Mitsubishi, Nissan o Renault (y también Opel y Chevrolet, BMW o Volkswagen).
 

¿Es un coche eléctrico seguro?

  La respuesta, sin duda alguna, es sí: un coche eléctrico es tan  seguro, o incluso más, que un coche tradicional con motor de combustión, o sea, de gasolina o diésel.  

Seguridad en la conducción y comportamiento

  Un coche eléctrico, salvo por su motor y la energía que lo mueve, no deja de ser un coche más. Un coche como cualquier otro coche, con su bastidor y carrocería, sus cuatro ruedas, su volante de dirección, y un par de pedales. Un coche eléctrico no es un coche de juguete como algunos piensan, por algunos ejemplos de hace varias décadas: es un coche de verdad en toda regla.   Las baterías de un coche eléctrico son un elemento pesado y se colocan normalmente lo más abajo posible, habitualmente debajo del suelo del habitáculo. Esto implica que el centro de masas del coche (o en este caso también llamado centro de gravedad) está más bajo que en un coche tradicional.   Esto repercute en una mayor estabilidad y se nota al conducir porque el coche se mueve de manera más equilibrada, y en las curvas y giros es más difícil ponerlo en apuros (desestabilizarlo).   Por lo demás un coche eléctrico también monta los mismos sistemas electrónicos de seguridad que cualquier otro: frenos antibloqueo ABS de última generación con distribución de la fuerza de frenado, control de estabilidad y de tracción ESP, etc.  

Seguridad ante electrocución

  Una de las dudas que cualquier persona puede plantearse es: “Bien, es eléctrico, por tanto hay electricidad en alguna parte, ¿qué pasa con el agua? ¿Qué sucede cuando llueve o cuando pase por un gran charco? ¿Hay riesgo de electrocutarse con el coche?”   Y la respuesta es que uno puede conducir un coche eléctrico con total tranquilidad. El riesgo de electrocución es mínimo, y todos los fabricantes prestan muchísima atención a cómo se fabrica el coche, cómo se protegen las baterías, y qué sistemas de desconexión de la corriente monta el coche, para evitarlo.   De hecho, por ley, y para poder venderlo, están obligados a hacerlo si quieren pasar la homologación y que su coche se apruebe y puede ser vendido.   Los fabricantes ponen a prueba en túneles de lluvia la estanqueidad del coche y de todos los componentes eléctricos, para comprobar que no hay problema alguno con el agua. En los túneles de lluvia se lava el coche con chorro de agua a alta presión, y también se rocía con lluvia a 800 mm/h, como si cayera un tremendo tormenton.   También se circula con el coche a 10 km/h por una zona encharcada con 40 cm de altura de agua, quedando sumergidos los bajos del coche y la batería, y se repite hasta la saciedad para comprobar que el coche sigue funcionando sin problemas, ni averías.   Los cables y conectores para recargar el coche, incluido el enchufe del propio coche, se verifican también con lluvia. El coche puede estar enchufado recargándose, puede llover a cántaros, y no pasa nada.  

Seguridad ante incendio

  Se ha llegado a hablar de que las baterías de un coche eléctrico se incendian con facilidad o incluso pueden explotar. La realidad es que los componentes de una batería no son inflamables ni explosivos. La posibilidad de que se incendien las baterías es menor que el que se incendie un depósito de gasolina.   Lo que sí puede pasar, en el peor de los casos, en situaciones excepcionales, es que las baterías de un coche eléctrico, por fallo, sufran un sobrecalentamiento excesivo, se fundan o incluso pueda generarse llama provocada por otros materiales plásticos, pero en ese caso el fuego se genera y crece despacio, normalmente con poca virulencia. Los fabricantes también ponen a prueba este supuesto en los coches eléctricos que fabrican, e insisten, el riesgo de incendio es menor que en un coche convencional.  

Seguridad en caso de choque

  El último aspecto de la seguridad de un coche eléctrico es aquel que nunca deberíamos comprobar. En caso de accidente, si choca el coche, ¿es tan seguro como otro cualquiera? La respuesta es sí, lo es.   Volvemos a decir, lo que mencionamos casi al principio, un coche eléctrico no deja de ser un coche en toda regla. Y los fabricantes cuidan ya en todos los coches que venden la seguridad en caso de impacto de los mismos. Se diseñan zonas de absorción de impactos y un habitáculo lo más indeformable posible.   El diseño estructural, los materiales con los que se construye el coche, asientos, zonas absorbentes, márgenes, medidas, es análogo al de cualquier otro coche. Y como en cualquier otro coche también se utilizan cinturones de seguridad con pretensores y limitadores de sobre-esfuerzo, múltiples airbags, reposacabezas, asientos que eviten el efecto submarino, columnas de dirección no intrusivas, etcétera.   La batería del coche está protegida también contra impactos, dentro de un empaquetado resistente, y entre los largueros del bastidor del coche. Como medida de precaución se desactiva automáticamente en caso de accidente severo.  

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