¿Qué es un semáforo?

Conocemos que al hablar de los semáforos nos estamos refiriendo quizá al más importante método de control para el tránsito, mediante el cual se controlan todas las vías que presentan un mayor flujo de automóviles.

De esta forma también es que actualmente se define a un semáforo como el encargado de regular el tránsito para todos los peatones, así como vehículos usando señales luminosas. Hablando estrictamente, los semáforos son divididos en tres tipos:

  • Vehicular: el que tiene como objeto, regular el tránsito de automóviles en las vialidades con intersecciones, además de estar compuesto por 3 faros programados totalmente para proyectarse durante un determinado tiempo por colores de luz verde, amarilla y roja.
  • Peatonal: estos son ubicados frecuentemente en combinación con los vehiculares, y mediante los cuales se indicará el paso a los peatones en las intersecciones con alto índice de tráfico vehicular.
  • Direccional: funciona por medio de flechas, mismas que indicarán el momento adecuado para poder girar, y aunque generalmente existe claridad sobre las luces de un semáforo, está de más indicar que la luz verde significa vuelta libre, amarilla que debes prevenir un poco tu vuelta, y en la roja corres el riesgo de violar alguna norma de tránsito.

  • Otros elementos fundamentales encargados de regular el tránsito de luces, son aquellos semáforos sencillos, que únicamente constan de 2 faros, y los cuales su función es prevenir o disminuir la velocidad de tu automóvil, estos se encuentran en zonas mayormente frecuentadas por peatones.

    ¿Cómo funcionan los semáforos?

    Un instrumento que todos conocemos en nuestro país, sin embargo muy pocos sabemos sobre cómo es que funcionan los semáforos en la actualidad, pues anteriormente se utilizaban banderas de estos mismos colores.

    Hoy en día, debido a los altos promedios de tráfico, se ha logrado analizar cada punto, así como determinar los mismos patrones de flujo, con los cuales se conoce a fondo el comportamiento del tráfico urbano, y de esta forma es que se programan todos estos semáforos para que al momento de instalarse, se logre el objetivo de acuerdo a una manera o variando los tiempos de cada fase, esto para permitir un mayor o menor paso de vehículos de acuerdo a las vialidades.

    Los cambios de las fases que van de verde a rojo, y de rojo a verde se coordinan bajo un sistema que se unifica conforme a la gestión de tráfico, y que se encarga de regular la forma del funcionamiento en cuanto a los semáforos de una misma zona, es así que todos se controlan por un cable subterráneo o aéreo por el que se coordinan unos con otros.

    Por otra parte, también existen semáforos coordinados por sensores de presión o bucles de inducción, estos están bajo el asfalto en intersecciones con vías prioritarias, colocando otro sensor en la vía de menor importancia, para que en caso de que un coche no lo pise antes y aunque quiera pasar, se mantendrá en rojo, y si hace lo contrario, activará el sensor y hará que el semáforo siga su procedimiento normal.

    Por último son también conocidos otros tipos de semáforos a los que se les conoce como durmientes, y estos son enfocados principalmente a los peatones. Estos se sitúan en carreteras o cruces altamente concurridos y en los que solo funcionará cuando un peatón se disponga a cruzar, entonces tendrá que pulsar un botón que se encontrará en la parte baja de este, y así podrá cerrar el paso y poder atravesar la avenida.


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    Benefician principalmente a poder distribuir el tiempo, pues por medio de su programación es que tendrán un gran impacto para controlar la capacidad y los mismos accesos en una intersección de vialidades en específico, ayudando así a prevenir accidentes fatales, distribuyendo los tiempos que están organizados por periodos fijos. Otros puntos positivos de un semáforo, es que ayudarán a los gastos de la regulación vial, complementandose también por los mismos policías de tránsito.

    Estos también se encargarán de beneficiar a incrementar la capacidad de las vías de acceso, contribuyendo así a que se pueda transitar en espacios no tan amplios, permitiendo también que exista un tránsito progresivo entre caminos elevados o rápidos, por lo que influyen de forma positiva.