En México Uber opera por el momento en México DF, Guadalajara y Tijuana ¿porqué no avanza más rápido en su crecimiento? Seguro por el modelo de negocio y la novedad del servicio pero agrego una y que es netamente empírica; la escasa “tecnologicación” y bancarización de los usuarios de taxis. Me explico; en Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón el uso del taxi se da mayormente en clases medias y media-alta y que por lo tanto poseen tarjeta de crédito y un smartphone.
  En México el uso del taxi se da mayormente en clases media-baja y baja, con muy limitado acceso a tarjeta de crédito y smartphone. En ello tiene que ver también el aspecto social y cultural de privilegiar el uso del automóvil por el transporte público, que ciertamente tiene muchas deficiencias.   Pero este contexto es temporal debido a la masificación de la tecnología y la bancarización, así como al creciente tráfico de las ciudades mexicanas. Por ello más temprano que tarde los taxistas tradicionales mexicanos comenzarán a sentir los efectos de Uber, sino es que antes es regulado con puntualidad por los gobiernos locales mexicanos (quienes regulan el servicio de transporte público) para que compita en “igualdad de condiciones” a la de los taxistas. Uber quiere crecer en México tal como lo hace en otros países. Una prueba de ello son las ofertas de empleo que hay para laborar en la empresa. Su crecimiento sin duda se irá dando de la mano de la demanda de los usuarios y, en algún momento, de la tolerancia o acuerdo que llegue con los taxistas y otras empresas de servicio de transporte no masivo, así como con los gobiernos locales.  
    Está claro que Uber se trata de un servicio polémico. La idea detrás de esta empresa (una de las cinco startups más prometedoras para 2015) es poner en contacto a personas que necesitan hacer recorridos relativamente cortos con conductores disponibles. Es decir, un servicio de taxi. Obviamente, a los profesionales del sector no les ha agradado nada que les surja competencia cuando llevaban décadas trabajando bajo unas regulaciones muy estrictas. Pero a los consumidores siempre le gusta contar con nuevas alternativas, y Uber ofrece ideas de lo más interesantes.  

Hasta tal punto el servicio ha levantado controversia que Uber ha sido prohibido en diferentes lugares del mundo.  Hay mucho miedo a Uber, y aunque resulta indudable que tiene aspectos negativos, también aporta mucho a un sector que lleva años estancado.

Repasamos las dos caras de la moneda:

La cosas buenas de Uber

Uber aporta mucho, eso está claro. Si no fuera así, ni los consumidores se hubieran dudado por él ni los taxistas estarían asustados ante la posibilidad de que les robe clientes. Básicamente, son tres aspectos claves en los que destaca:

Competitividad en el sector

Las barreras de entrada para tener un taxi en México (licencias y permisos) son absurdas, y los precios regulados, una verdadera locura. El resultado es que los consumidores sufren un peor servicio (y más caro) por la falta de opciones. Uber aporta competencia, y debería representar la puerta de entrada a otras propuestas que dinamicen aún más el sector.

Además,  se puede valorar al conductor que conduce. Lo que pasa  ahora es que con toca  un taxista antipático, con el coche hecho un desastre y que nos hacía escuchar su emisora de radio favorita, no tenía presencia o contaba con un comportamiento poco razonable, por lo cual no podíamos hacer nada más que resignarnos. Uber cuida la calidad, y el consumidor valora cada trayecto. Si un conductor recibe malas puntuaciones, puede ser expulsado y no prestará más sus servicios.

Economía colaborativa

La atención mediática que recibe Uber está haciendo que mucha gente se dé cuenta de que gracias a Internet se puede acceder a servicios a precios mucho más accesibles, sin necesidad recurrir a la empresas tradicionales.

Por otro lado, también es una llamada de atención para que las autoridades regulen estas nuevas propuestas, y se aseguren que pagan los impuestos correspondientes. La idea sería que hubiera una igualdad de condiciones entre hoteles o taxis tradicionales y sus nuevos competidores, pero muchas veces lo que hacen los políticos es prohibir todo lo que no conocen o amenaza de alguna manera a los intereses establecidos. El capitalismo al revés: el objetivo de las autoridades es evitar que aumente la competencia en el mercado.

Mejor servicio por menos precio

La ventaja clave de Uber es que sale más barato que usar un taxi tradicional Uber resulta más económico, hace que no necesitemos llevar efectivo con nosotros y, en general, parece que los conductores son más atentos y los coches están en mejor estado que en el taxi tradicional. No cabe duda de que se trata de una combinación ganadora. Únicamente varía el costo por el tipo de vehículo que eliges, ya sea que solo necesitas un taxi para llegar a tu trabajo o porque vas a asistir a una fiesta y quieres aparentar la mejor imagen. Cada quien sabe qué tipo de necesidad tiene y bajo eso sabrá que tan dispuesto está por pagar tal servicio.

El lado oscuro de Uber

Sí, Uber nos aporta cosas muy buenas, pero eso no quiere decir que resulte un sistema perfecto. Es normal que se generen críticas hacia su actividad, porque tiene flecos pendientes bastante graves. Veamos uno a uno los principales inconvenientes a los que se enfrenta Uber. Qué son importantes, pero cada uno deberá valorar si resultan peores que los de los taxis tradicionales.

Conductores explotados

Uber parece ofrecer unas condiciones interesantes, que atraen a los conductores. Pero en otros países se han dado casos problemáticos: los “empleados” han comprado nuevos coches para dar un mejor servicio, Uber ha bajado unilateralmente las cantidades que les paga, y ahora deben hacer turnos interminables para devolver sus préstamos y poder vivir. Por desgracia, no hay nada que impida que eso también pase en nuestro país tal y como está organizado ahora mismo el sistema. Recordemos que el convenio de México con la automotriz Nissan es también tema de conversación ya que es la única empresa que les permite créditos para adquirir un nuevo auto con fines de servicio público. Algo similar a lo que pasa con Uber pero de forma indirecta.

Falta de regulación

Está claro que las leyes van por detrás de la sociedad, pero en este caso existe mucha polémica. El monopolio del sector del taxi es injusto para los ciudadanos, pero los conductores de Uber deben competir en condiciones justas: similares impuestos, mismos requisitos de seguridad, acceso a las paradas de taxi, etc. La idea es que se demuestre la mayor eficiencia de Uber en igualdad de condiciones, no que se destruya un sector de forma desleal.

Por otro lado, también habría que revisar el sistema de pagos a los conductores de Uber. Si, está pensado para ser muy eficiente, pero choca con derechos básicos como el salario mínimo. ¿Puede Uber establecer las tarifas que quiera? Yo creo que debe haber ciertos límites. Eso sí, reconozco que definirlos no va a ser fácil ni estar exento de polémica. Pero Uber dispone de demasiada libertad.

El taxi se debe reconvertir

El taxi se debe reconvertir, eso está claro. Ha de volverse más competitivo y dejar atrás las barreras de entrada y los precios fijados. Es normal que los taxistas se quejen, su trabajo se va a volver más precario. Pero de una forma similar a la de cualquier ciudadano: si abrimos un bar no tenemos ninguna garantía de que en la ciudad sólo puede haber un número determinado de bares, ni de que nuestros competidores pondrán exactamente los mismos precios que nosotros.


Con Uber el trabajo de los taxistas se va a repartir entre muchos más conductores, y está claro que a largo plazo acabarán ganando menos. ¿Es justo? No lo tenemos claro, pero es lo que los gobiernos recientes han hecho con innumerables sectores, y la realidad cotidiana de millones de ciudadanos para muchos de los cuales un taxi representa un lujo.

México y el mundo no pueden mantener el modelo de transporte que actualmente predomina; automóvil con un viajero (conductor). De aquí que Uber y otras iniciativas similares, que son más que bienvenidas.   Uber es un buen ejemplo de la innovación, y no debemos detenerlo, pero debemos también diseñar mecanismos que generen una solución a quienes se verán afectados por ella. En este caso los taxistas. En otras palabras, que haya terreno parejo para todos y este no es un escenario fácil de construir. Pero es responsabilidad y obligación del gobierno construirlo.  

¿Qué opinas tú del tema? ¿Estás a favor de Uber, o te encuentras más que satisfecho con los taxis tradicionales?

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